DISFAGIA OROFARÍNGEA: USO DEL ESPESANTE escrito por Maria Goterris Cerisuelo, logopeda de XiCaEs
Al pasar por un proceso neurodegenerativo, tras sufrir un accidente cerebrovascular o simplemente en el proceso de envejecimiento, las personas podemos desarrollar una serie de complicaciones que interfieren directamente en nuestro día a día haciendo que aumente la dificultad en tareas que hasta entonces llevábamos a cabo con normalidad.
Una de estas complicaciones es la disfagia orofaríngea, que podemos definir como la dificultad de transportar el bolo alimentario desde la boca hasta el esófago, es decir, la imposibilidad de tragar ya sea alimentos sólidos, líquidos o ambos, incluida la propia saliva.
Ingerir líquidos es una función básica y necesaria que cuando se encuentra alterada puede conllevar graves problemas en diferentes ámbitos de la vida:
- La salud puede verse alterada por el riesgo de aspiración (al tragar el líquido pasa a vías respiratorias y pulmones).
- Las relaciones interpersonales pueden deteriorarse por la dificultad de acceso a planes sociales (comidas o cenas con amigos).
- Existe un riesgo más elevado de deshidratación, ya que al tener dificultades para beber y por el miedo a atragantarse, las personas con disfagia evitan beber agua.
Desde el área de logopedia, además de ofrecer terapias de fortalecimiento muscular y entrenamiento en deglución, también buscamos alternativas que nos ayuden a paliar las dificultades de ingerir líquidos en el día a día, por lo que puede plantearse el uso de apoyos como ahora el espesante. Podemos definir el espesante como un “ingrediente” que añadimos a los líquidos para aumentar su viscosidad y así conseguir un mayor control de la bebida en la boca, además de aumentar el periodo de tiempo de preparación para la deglución.
Después de una evaluación miofuncional y de la deglución completa, el logopeda es el encargado de pautar las medidas de seguridad necesarias para que la persona afectada pueda volver a ingerir líquidos y, entre otras, pautará la cantidad de espesante que necesita agregar cada persona a la bebida para conseguir así la textura más adecuada. Podemos dividir las texturas en:
- Néctar: Es la textura con menor cantidad de espesante, su viscosidad puede recordar al zumo de melocotón.
- Miel: Un poco más espeso que el anterior, su viscosidad es similar a la de la miel.
- Pudin: Su espesor recuerda al puré, se necesita una cuchara para ingerirlo.
Una vez establecida la cantidad de espesante que necesita la persona afectada, es momento de preparar la bebida:

Maria Goterris Cerisuelo- Logopeda y psicóloga
Logopeda y psicóloga por la Universitat Catòlica de València San Vicente Mártir.

