Una mirada positiva

UNA MIRADA EN POSITIVO escrito por Pilar Rubert Saura, coordinadora de XiCaEs

En momentos como los que estamos atravesando, es normal sentirse negativo/a. Nos ha llegado en forma de “tsunami” una pandemia a nivel mundial. En todas las televisiones, radios, prensa… aparecen noticias negativas que ensombrecen a otras que también tenemos que tener en cuenta.

Las crisis aceleran las transformaciones sociales. Esto es algo inevitable y que debemos asumir, como se suele decir “si no puedes cambiar la situación, cambia tú”… transfórmate y mira también el lado positivo, pues en la vida, al igual que en el YIN y el YAN, siempre existe algo positivo dentro de lo negativo y viceversa.

Vamos a mirar también los aspectos positivos, aquellos que han florecido a lo largo de estos meses y que debemos conservar.

Esta crisis ha permitido “redescubrir” la importancia del sector público, nuestros sanitarios se han convertido en héroes y heroínas, se ha dado visibilidad a su trabajo (aunque parezca mentira después de lo que hemos pasado, para muchos era desconocido).

Esos aplausos  a las ocho de la tarde cada día en los balcones nos ha permitido a muchos de nosotros conocer a nuestros vecinos e incluso crear vínculos de amistad. Según pasaban las fases y se permitía hacer salidas, estos vínculos se han convertido en “quedadas” con gente que nunca hubiésemos imaginado que nos podríamos sentar a tomar algo, que viven al lado o en frente de nuestra casa, por lo que hemos ampliado nuestro círculo social.

Ha emergido una iniciativa ciudadana que está al pie del cañón, ayudando a los sectores más vulnerables. Son innumerables las acciones que se han llevado a cabo, como por ejemplo: llevar compras a domicilio a nuestros mayores, coser mascarillas en casa intentando colaborar para paliar la falta de materiales de protección, aportar productos de necesidad básica para que sean repartidos entre familias a las que la pandemia ha devastado su ya precaria economía familiar...

Nos hemos dado cuenta de lo importantes que son nuestros mayores, una generación que ha vivido por y para nosotros, que han tenido que luchar a lo largo de su vida, que se han privado de muchas cosas para poder ofrecer a sus seres queridos un “buen futuro”, que nos regalan su incondicional cariño, que cuidan de nuestros hijos/as para que nosotros/as podamos cumplir con nuestras obligaciones laborales y que han sido los más afectados en esta alerta sanitaria.

El confinamiento ha hecho que muchas familias “se conozcan”.

Vivimos atrapados en un ritmo acelerado, en constante estrés por todo aquello que debemos hacer y cumplir. Entramos y salimos de casa a toda velocidad. ¿Quién no ha dicho alguna vez: tengo tantas cosas que hacer que hoy no llego a todo? Este ritmo hace mella en nuestras relaciones familiares, muchas familias se “conocen” solamente en vacaciones. Estos meses para algunas familias han sido como un reencuentro con los suyos.

Nuestros menores han permanecido estoicamente confinados en casa, no es fácil retener su energía, sus ganas de relacionarse con sus iguales, su necesidad de contacto con el mundo exterior. Ellos/as no han podido hacer nada de lo que se considera “normal” para su edad y, aun así, han aguantado dándonos una lección positiva comportándose como auténticos/as campeones/as.

Nuestro Planeta ha obtenido un respiro, le hemos dado un descanso para coger un necesario impulso. Esto no debemos olvidarlo, es más, debemos fomentarlo, ya que la Tierra es nuestro hogar.

Seguramente a nivel personal, si se paran a pensar, también podrán encontrar aspectos positivos de lo vivido durante estos meses.

Pilar Rubert Saura- Coordinadora

Integradora Social

Dilatada experiencia en proyectos destinados a niños/as que presentan necesidades educativas especiales.

Coordinadora de la mayor parte de los Campus Natura que se han llevado a cabo hasta la actualidad.