La plasticidad evolutiva en el desarrollo infantil

LA PLASTICIDAD EVOLUTIVA Y CÓMO INFLUYE EN EL DESARROLLO INFANTIL escrito por Maria José Jorge, psicóloga de XiCaEs

La plasticidad cerebral es la posibilidad de adaptación funcional del Sistema Nervioso Central moldeando nuestro cerebro para que logre adquirir y mantener los nuevos aprendizajes. Esto es posible gracias a la capacidad del cerebro de producir cambios estructurales y funcionales.

La primera infancia es un período madurativo en el que disponemos de una extraordinaria plasticidad evolutiva que ofrece la capacidad de adaptarse a entornos naturales y circunstancias muy diferentes. Los primeros años de vida son una etapa de intensa actividad sináptica, establecimiento y desaparición de las interrelaciones neuronales, preparando y dando soporte a las importantes experiencias de aprendizaje que tienen lugar.

La plasticidad se fundamenta en una interacción constante entre la predisposición genética y las influencias del entorno social y ambiental. Sabemos hoy que esta plasticidad está facilitada desde la fecundación por mecanismos epigenéticos y, durante los primeros años de vida, por el extraordinario despliegue de conectividad y expansión cerebral que tienen lugar en esta etapa en íntima conexión socioambiental.

La “epigenética” es un área emergente de investigación científica que muestra cómo las influencias ambientales (las experiencias de los niños) afectan realmente la expresión de sus genes. La vieja idea de que los genes están "grabados en piedra" ha sido refutada. Naturaleza vs. Crianza ya no es un debate pues casi siempre van ligados.

Durante el desarrollo, el ADN que forma nuestros genes acumula marcas químicas que determinan cuánta expresión de esos genes se manifiesta. Esta colección de marcas químicas se conoce como el "epigenoma". Las diferentes experiencias que tienen los niños reorganizan esas marcas químicas. Esto explica por qué los gemelos genéticamente idénticos pueden exhibir comportamientos, habilidades, salud y logros diferentes.

La epigenética explica cómo las experiencias tempranas pueden tener impactos de por vida. Los genes que heredan los niños de sus padres biológicos proporcionan información que guía su desarrollo. Por ejemplo, qué tan altos podrían llegar a ser, o el tipo de temperamento que podrían tener. Cuando, durante el desarrollo, las experiencias reorganizan las marcas epigenéticas que gobiernan la expresión génica, pueden hacer cambiar la información que los genes liberan y el modo en cómo lo hacen. De este modo el epigenoma puede verse afectado por experiencias positivas, como relaciones de apoyo y oportunidades de aprendizaje, relaciones de afecto, una correcta nutrición, o por el contrario por  influencias negativas, como toxinas ambientales o circunstancias de vida estresantes, malnutrición, prematuridad, pobreza, entre otras, y todas ellas, positivas o negativas, experiencias que dejan una “firma” temporal o permanente epigenética única en los genes.

Es por ello que los servicios como la atención médica de alta calidad para todas las mujeres embarazadas, los bebés y los niños pequeños, así como el apoyo a los nuevos padres y cuidadores pueden afectar la química que rodea a los genes de los niños. Las relaciones de apoyo y las ricas experiencias de aprendizaje generan marcas epigenéticas positivas que activan el potencial genético. Así, la mejor estrategia pasará por apoyar las relaciones receptivas y reducir el estrés para desarrollar cerebros fuertes desde el principio. Es crucial proporcionar experiencias de apoyo y cariño a los niños pequeños en los primeros años pues los cerebros jóvenes son particularmente sensibles a los cambios epigenéticos.

No obstante, hay que tener en cuenta que las posibilidades que ofrece esta plasticidad tiene sus límites. No debemos olvidar que existen alteraciones genéticas que en la actualidad no tienen tratamiento curativo. Por otro lado también existen fases críticas, conocidas como ventanas de oportunidad biológicas, durante las cuales un órgano o sistema debe madurar. El efecto irreversible de infecciones congénitas como el citomegalovirus, la exposición al alcohol o la desnutrición durante el embarazo, la privación de luz o de la audición en el período postnatal son algunos ejemplos.

Es muy importante que las medidas de protección de los procesos de maduración y crianza, el apoyo a la idoneidad de los entornos evolutivos, y la implantación de políticas sociales en esta etapa de atención y prevención de las necesidades básicas de la infancia, sepan aprovechar las posibilidades que ofrece la neurobiología y la socialización, a la vez que respeten los límites que imponen estos mismos procesos.

Center on The Developing Child. Harvard University

Federación Española de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana

María José Jorge Esteve- Psicóloga

Licenciada en Psicología en la Universitat Jaume I. Especialista en Desarrollo Infantil y Atención Temprana.

Trayectoria profesional: Amplia experiencia en apoyo a personas afectadas de parálisis cerebral y patologías afines. 

Actualmente trabaja como psicóloga en XiCaEs realizando intervenciones con niños con capacidades especiales y sus familias.