Los riesgos de las piscinas

LOS RIESGOS DE LAS PISCINAS escrito por Pilar Rubert Saura, coordinadora de XiCaEs

Con la llegada del verano, el sol y las vacaciones, vienen también los días de piscina y playa. Ir a la piscina es una de las actividades favoritas de los niños, disfrutan y pasan días divertidos.

Pero el verano también es el período del año en el que se presenta un mayor riesgo de accidentes infantiles. Por ello, es muy importante la prevención para minimizar riesgos, así como educar a los niños sobre como “comportarse” en las piscinas para evitar riesgos sin perderse la diversión.

Os dejamos algunos consejos y/o normas de seguridad para que el verano sea para disfrutar sin sobresaltos:

  • En niños de menor edad debe haber siempre un adulto responsable que esté atento a lo que hacen los niños. Si se trata de un grupo formado por varios niños y adultos se pueden hacer turnos para la supervisión, ya que uno de los mayores riesgos es la confianza de que alguien esté mirando y que no sea así. Por tanto, si se establecen turnos de vigilancia en el grupo de adultos se constata que alguien lo haga.
  • En edades comprendidas entre los 6 meses y los 5 años se necesita un grado de atención particular, la supervisión y el acompañamiento debe ser tanto fuera como dentro del agua. Especial atención a bebés dentro de piscinas hinchables, sólo 20 cm de agua son suficientes para tener un sobresalto.
  • Desde edades tempranas es recomendable inscribir a los niños a clases de natación, resulta beneficioso para su seguridad y aporta a su vez beneficios a su salud.

Aunque el niño sepa nadar en edad temprana, no hay que confiarse y es mejor hacer uso de chalecos o manguitos inflables en recintos donde no ha estado con anterioridad. Además deben comprobarse antes de cada uso.

Según van creciendo van intentando hacer más cosas tanto dentro como fuera del agua. Debemos explicarles que hay que evitar juegos peligrosos que pueden acabar de forma trágica como “ahogadillas”, saltos que pueden poner en riesgo su seguridad o la de los demás bañistas, no correr en las zonas próximas a la piscina, ya que pueden lesionarse de gravedad, utilizar las entradas y salidas de la piscina correctamente, poniendo especial cuidado en las vías de acceso y escaleras, etc. También correr por el borde de la piscina mojados, unido a restos de crema solar, convierte la zona en una pista de patinaje, pudiendo resbalar recibiendo un impacto sobre la espalda, la región sacra, así como también en las muñecas y los antebrazos.

Mucho cuidado al tirarse de cabeza. Antes de la zambullida hay que comprobar la profundidad de la piscina, ya que existe el riesgo de que, si no es lo suficientemente honda, pueda haber consecuencias muy graves como traumatismos craneales o cráneo-cervicales debido al impacto frontal contra el suelo. En la playa, comenta los peligros que tiene lanzarse desde una zona con rocas.

Es recomendable utilizar gafas de buceo, para evitar daños los ojos, con los productos químicos que se agregan al agua de las piscinas para mantener la higiene de la misma.

Tan importante como lo expuesto es cuidar la piel. Proteger de las quemaduras solares utilizando cremas de protección solar + 50 antes y durante la exposición al sol durante la estancia en las piscinas. En edades tempranas buscar sombras, o en su defecto ponerse gorra, sombrero o camiseta acuática.

En niños con dermatitis atópica se recomienda evitar entrar a la piscina con brotes graves. En el caso que esté recibiendo tratamiento con corticoides evitar la exposición solar al máximo. Después del baño, procede al aclarado de su piel con agua dulce y posteriormente, seca al niño con pequeños toques, no lo restriegues enérgicamente.

Cuando vayas a pasar el día a la piscina o a la playa prepara comida teniendo en cuenta recurrir a alimentos no perecederos, evitando salsas y mayonesa, en el caso de no guardarlo en un dispositivo refrigerante. En verano suelen darse toxiinfecciones alimentarias si no hacemos un uso correcto de los alimentos.

Es mejor meterse en el agua lentamente después de comer e ir mojando zonas del cuerpo para que el contraste térmico no sea tan brusco y así evitar percances.

Enseña a tus hijos a ducharse antes y después del baño. Si se trata de un niño que no controla esfínteres debes proveerlo de pañales específicos para el agua, teniendo en cuenta de adquirir la talla adecuada.

Por último, que haya un socorrista en la piscina no significa que nosotros debamos descuidar la atención de nuestro hijo. Localizaremos al socorrista en cuanto entremos a las instalaciones de la piscina, para que en el caso de necesitar sus servicios podamos hacerlo lo más rápido posible.

Todo lo expuesto son normas y consejos que todos sabemos, pero no está mal recordarlos y sobre todo, aplicarlos, para que el verano sea  una época de disfrute familiar.

¡¡Feliz verano!!

Pilar Rubert Saura- Coordinadora

Integradora Social

Dilatada experiencia en proyectos destinados a niños/as que presentan necesidades educativas especiales.

Coordinadora de la mayor parte de los Campus Natura que se han llevado a cabo hasta la actualidad.