Terapia de movimiento inducido por restricción

TERAPIA DE MOVIMIENTO INDUCIDO POR RESTRICCIÓN escrito por Estela García Martín, Terapeuta Ocupacional y Fisioterapeuta de XiCaEs

La Terapia de movimiento inducido por restricción, en adelante TMIR, es una técnica utilizada para favorecer la recuperación sensitivomotora del miembro superior (brazo). Es un tipo de rehabilitación que se utiliza en pacientes que han sufrido un Daño Cerebral adquirido y es cada vez más frecuente utilizarla con niños que tienen la dificultad para mover uno de sus miembros superiores causado por algún daño neurológico o hemiparesia. Esto supone que un brazo tiene mayor movilidad que el otro y provoca que el niño utilice el brazo hemiparésico mucho menos que el lado sano e incluso llegue a dejar de utilizarlo por completo y consiga realizar todas las tareas con un solo miembro.

La TMIR se basa en dos aspectos: la restricción del movimiento del lado sano mediante el uso de manoplas, cabestrillos o férulas y el uso del miembro afectado de forma forzada en el momento de la restricción del miembro sano. Cuando se restringe el lado sano se producen nuevos aprendizajes del miembro afecto. El protocolo habitual a seguir con niños cuando se implementa la TMIR es un entrenamiento de 2 horas diarias durante 8 semanas (depende de la edad del niño). El tiempo del entrenamiento se debe dividir entre la clínica y en casa. En el caso del entrenamiento en casa se les dan a los padres las pautas de las actividades para que las puedan realizar. En adultos, el tiempo que se debe invertir es mayor, por lo general 5 horas diarias durante 10 semanas.

Puesto que se trata de una terapia costosa, en cuanto a tiempo y esfuerzo, se le debe explicar a la familia los detalles y acciones que se van a realizar. Si aceptan todas las condiciones, se comienzan a realizar actividades diferentes, siempre pautadas por los profesionales, de manera individualizada. Se trata de realizar actividades repetitivas en las que se practican tareas en las cuales se muestra interés por parte del niño y la familia, además se practican aquellos movimientos en los que presenta más dificultad.

Se ha demostrado que tras la aplicación de la terapia hay cambios significativos en el desempeño de las actividades practicadas e incluso mejora la calidad del movimiento y la cantidad de uso del brazo de forma espontánea. Se observan también mejoras en las destrezas manipulativas, la velocidad y la coordinación en los movimientos.

Estela García Martín- Terapeuta Ocupacional y Fisioterapeuta

Graduada en Terapia Ocupacional y Fisioterapia por la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia.

Trayectoria profesional: terapeuta ocupacional en centros para personas con enfermedad mental y en una escuela infantil inclusiva. Fisioterapeuta en una clínica privada.

Actualmente trabaja en Xicaes realizando intervenciones de Terapia Ocupacional y Fisioterapia con los niños y sus familias.