Integración sensorial

INTEGRACIÓN SENSORIAL escrito por Estela García Martín, Terapeuta Ocupacional y Fisioterapeuta de XiCaEs

Últimamente oímos el término integración sensorial pero…

¿Realmente sabemos lo qué es?

¿En qué circunstancias se debe emplear la integración sensorial?

¿Qué beneficios aporta?

A todas estas preguntas intentaremos contestaros a lo largo de este post.

¿Qué es la integración sensorial?

Es un proceso a nivel neurológico que incorpora y organiza las sensaciones que nuestro cuerpo experimenta del exterior y nos permite dar una respuesta adaptada a nuestro entorno.

Cuando este proceso se ve alterado, en ocasiones no es tan evidente como una lesión, por ejemplo: una fractura. Sin embargo es igual de incapacitante. Es muy común que los padres de niños con una disfunción en la integración sensorial sepan relatar correctamente los problemas sensitivos de sus hijos. También es frecuente encontrar niños con problemas importantes en el comportamiento debido a ésto.

La Teoría de la Integración Sensorial se desarrolló a partir de los años 60 gracias a la Terapeuta Ocupacional Jean Ayres.  La teoría describe la integración sensorial como: “un proceso neurológico que integra y organiza todas las sensaciones que experimentamos de nuestro propio cuerpo así como del exterior (gusto, vista, oído, tacto, olfato, movimiento, gravedad y posición en el espacio) y que recibimos de forma continuada”.  Además relaciona este proceso con la capacidad de realizar acciones motoras en diversos espacios. Cuando este proceso se realiza correctamente nuestro cuerpo es capaz de generar nuevos aprendizajes como puede ser a nivel académico, así como el comportamiento social.

¿A quién se deben dirigir las intervenciones de integración sensorial?

Cabe mencionar que no todos los niños con dificultades en el aprendizaje, en el desarrollo o en el comportamiento se deben a disfunciones en la integración sensorial.

Algunas señales o signos para poder identificar alguna disfunción, y por tanto susceptibles de utilizar las sesiones de intervención en integración sensorial, son las siguientes:

  • La hipersensibilidad al tacto, al movimiento a luces o sonidos. Esto quiere decir que nos encontramos con niños que manifiestan comportamientos como rabietas, en ocasiones se retiran cuando se les toca, intentan quitarse algunas prendas de ropa, niños muy restrictivos con la comida e incluso evitación o muestra de miedo a actividades típicas en el juego.
  • En el lado opuesto nos encontramos con niños con hiporeactividad a la estimulación sensorial. Este grupo de niños son los que se observa como buscan sensaciones en su cuerpo como por ejemplo dar vueltas sobre sí mismos o chocarse adrede con objetos y/o paredes. Pueden encontrarse niños que varíen de un extremo al otro.
  • Niveles de actividad inusualmente altos o bajos, es decir hay niños que permanecen en movimiento por largos períodos y otros a los que activarse les cuesta más y se fatigan rápidamente.
  • Problemas de coordinación pueden darse tanto en actividades motoras gruesas como en las finas. Encontramos niños con un equilibrio pobre o niños a los que les cuesta realizar nuevas tareas con mayor requerimiento de coordinación motora de ambas manos.
  • Retraso en el lenguaje y/o el habla en las que, a pesar de tener una inteligencia considerada normal, el rendimiento en el área escolar es menor de la esperada.
  • Desorganización en el comportamiento. Hay niños que pueden ser impulsivos o que se distraen fácilmente, otros en cambio tienen dificultades para ajustarse a nuevas situaciones, algunos muestran frustración, agresividad o rechazo cuando toman conciencia del “fracaso”.

¿En qué consiste la terapia de integración sensorial y qué resultados se espera de ella?

Los niños serán guiados por un/a terapeuta que le propondrá actividades en las que experimentará con juegos diferentes estímulos a los que el niño deberá generar una respuesta adaptada. Estos estímulos incluirán actividades vestibulares (equilibrio y movimientos corporales), propioceptivas (posición del cuerpo, temperatura o presión) y táctiles (diferentes texturas).

Las actividades que se le van proponiendo aumentan de dificultad conforme el niño es capaz de generar respuestas adecuadas a los estímulos. Cuando la terapia se considera exitosa es cuando los niños son capaces de procesar la información que proviene de su entorno y estos son capaces de reaccionar adecuadamente.

Esto genera muchos beneficios como por ejemplo: la mejora de la motricidad tanto gruesa como fina, aumenta también la coordinación de movimientos y además, se observa que disminuyen las rabietas o la agresividad que presentaban previamente a la terapia de integración sensorial. En definitiva, tienen un mejor ajuste emocional, mejoran sus destrezas sociales y tienen una mayor autoestima.

Estela García Martín- Terapeuta Ocupacional y Fisioterapeuta

Graduada en Terapia Ocupacional y Fisioterapia por la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia.

Trayectoria profesional: terapeuta ocupacional en centros para personas con enfermedad mental y en una escuela infantil inclusiva. Fisioterapeuta en una clínica privada.

Actualmente trabaja en Xicaes realizando intervenciones de Terapia Ocupacional y Fisioterapia con los niños y sus familias.