DÍA MUNDIAL DEL ICTUS escrito por Ibán Tripiana, neuropsicólogo clínico de Neurovila. Firma invitada
Algunos datos
Los accidentes cerebro vasculares son la segunda causa de muerte en España (la primera en mujeres), la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia.
Cada año 110.000-120.000 personas sufren un ictus en España, de los cuales un 50% quedan con secuelas discapacitantes o fallecen.
Aunque en los últimos años, la mortalidad y discapacidad por ictus ha disminuido, en los próximos años se espera que su incidencia se incrementará en torno a un 25 %.
En los últimos años también ha aumentado el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años. Un 5% de los mayores de 65 años de nuestro país ha tenido un ictus.
¿Qué sucede?
Los ictus son debidos a una interrupción brusca del flujo sanguíneo que llega al cerebro debido, en la gran mayoría de los casos, a una oclusión arterial o en menor frecuencia a una hemorragia.
Tiempo es cerebro
La detección precoz de los síntomas es clave para activar cuanto antes el código ictus y poder ser atendidos en las unidades especializadas de los hospitales de referencia. En nuestro caso, la unidad de ictus del Hospital General Universitario de Castellón. Cuanto antes se intervenga, menor serán las secuelas.
Síntomas
- Aparición brusca de dolor de cabeza
- Afectación brusca de la visión en uno o dos ojos
- Pérdida brusca de la fuerza en brazo, pierna o ambos
- Aparición brusca de problemas para hablar y entender
- Pérdida brusca del equilibrio y de la estabilidad
¿Cómo actuar?
Podemos hacer las siguientes preguntas:
- “¿Puedes levantar los brazos?”
- “¿Eres capaz de sonreír?”
- “¿Puedes repetir una fase?”
En cualquier caso, ante la aparición de uno o más síntomas de los descritos anteriormente debemos llamar al 112, los ictus son una urgencia.
Prevención
La mayor parte de los ictus se podrían evitar. Apuntan los sabios que si se controlaran los factores de riesgo se podrían evitar hasta el 80 % de los casos.
Veamos qué factores de riesgo podemos modificar, a propuesta de la Federación Española de Ictus:
- Hipertensión: Existe una relación directa entre la hipertensión arterial (HTA) y el riesgo de sufrir un evento isquémico, incluyendo el ictus. De hecho, se estima que el 67% de los pacientes que ha sufrido un ictus tiene elevadas las cifras de presión arterial. La HTA multiplica por cinco el riesgo de ictus y su control podría evitar todos los años el 40% de las muertes por ictus. En la actualidad, se han establecido como cifras de presión arterial óptimas por debajo de 140/90 mm Hg y a los diabéticos o con enfermedad renal crónica por debajo de 130/80 mm Hg.
- Hiperlipidemia: Las cifras elevadas de colesterol constituyen otro de los principales factores de riesgo del ictus. En nuestro país, se está registrando un incremento de los pacientes con hiperlipidemia.
- Fibrilación auricular: Es la arritmia más frecuente, presente en un 1% de la población general y hasta en un 10% en las personas de más de 75 años. El riesgo de accidente cerebro vascular secundario a tromboembolismo por fibrilación auricular es aproximadamente del 3% al 5% por año.
- Tabaquismo: Este factor incrementa el riesgo de ictus de 2 a 4 veces y el de enfermedad carotídea en 5 veces.
- Diabetes: Los diabéticos presentan un alto riesgo de padecer ateroesclerosis y, suelen presentar otros factores de riesgo aterogénicos, en concreto hipertensión, hiperlipidemia y obesidad.
Estilo de vida saludable
Es posible también prevenir la enfermedad modificando los estilos de vida. A continuación exponemos algunas de las recomendaciones de la American Stroke Association:
- Dile no al tabaquismo y evita ser fumador pasivo.
- Mejora tus hábitos alimenticios, incluyendo comidas bajas en grasas saturadas, grasas trans, sodio y azúcares agregados.
- Realiza actividad física.
- En caso de recibir tratamiento farmacológico, cúmplelo al pie de la letra.
- Mide tu tensión arterial regularmente y en caso de que esté elevada manéjala con tu médico.
- Asegúrate que tus niveles de glucosa sean adecuados, si no lo son modifica tu dieta.
- Alcanza y mantén un peso saludable.
- Disminuye tus niveles de estrés.
- Busca apoyo emocional cuando lo necesites. Hablar marca la diferencia.
- Acude a controles médicos regulares.
A modo de conclusión, recalcar que la prevención activa, el cambio hacia hábitos de vida más saludables y el diagnóstico precoz son los factores esenciales para reducir la prevalencia y la incidencia de los ictus y las secuelas derivadas de los mismos. También destacar el avance de los tratamientos en la fase aguda en los últimos años, como por ejemplo la trombectomía mecánica, que ha conseguido ampliar el margen terapéutico de 6 a 24 horas tras el ictus.

Firma invitada: Ibán Tripiana Sánchez. Neuropsicólogo clínico en Neurovila, psicólogo general sanitario e investigador predoctoral en neurociencia.
Licenciado en psicología, con formación de post grado en Neuropsicología, psicología de la salud y psicopatología, por la Universitat Jaume I de Castelló.
Trayectoria profesional: neuropsicólogo clínico en los últimos años con afectados de daño cerebral adquirido en fase crónica o de mantenimiento. Investigador externo en la cátedra de investigación MUSICAS PARA LA VIDA, de la UJI. Cursa el doctorado en neurociencias en la Universidad de Valencia.
Actualmente es neuropsicólogo clínico en Neurovila, dónde se encarga de la parcela neuropsicológica en la atención a personas afectadas de daño cerebral adquirido y otras afectaciones neurológicas.
