PROBLEMAS DE CONDUCTA escrito por Maria José Jorge, psicóloga de XiCaEs
Son conductas problemáticas aquellas que, siguiendo la definición de Emerson, “por su intensidad, duración o frecuencia afectan negativamente al desarrollo personal de la persona, así como a sus oportunidades de participación en la comunidad”.
Ante las conductas problemáticas, los familiares y los profesionales nos enfrentamos al reto de aplicar intervenciones capaces de responder adecuada y eficazmente a las necesidades de la persona y a las del entorno en el que se producen. Ocurre con cierta frecuencia que, ante la urgencia de la situación, nos preocupamos más por eliminar o reducir con rapidez una conducta problemática que por identificar la razón o razones que subyacen a dicha conducta. Sin duda, es una reacción comprensible: queremos eliminarla lo más rápidamente posible, porque distrae a los demás, porque es destructiva o, simplemente, porque resulta muy molesta.
No obstante, este deseo puede llevarnos a cometer el error de seleccionar las intervenciones atendiendo más a la inmediatez de su efecto que a su impacto a largo plazo, lo que, con frecuencia, se traduce en la aplicación de intervenciones de naturaleza “punitiva” (por ejemplo, alejar a la persona del entorno en que se ha producido la conducta, retirarle algún objeto de su agrado o impedirle participar en su actividad favorita).
No siempre es evidente saber cómo conviene actuar ante la aparición de problemas de conducta y frente a los que es normal sentirse confuso e inseguro. Este tipo de situaciones pueden mejorar con la intervención adecuada de un profesional especializado que nos guiará para detectar las variables que inciden en la ocurrencia de la conducta problemática y determinar la función que tiene dicha conducta y el objetivo que persigue con el fin de poder elaborar, sobre esa base, planes de apoyo conductual orientados a reducirla o eliminarla.
Antes de saber cómo actuar ante un problema de conducta, lo importante va a ser reconocerlo y detectarlo. Vamos a ver algunas claves para ello.
FUNDAMENTOS BÁSICOS DE LA CONDUCTA PROBLEMÁTICA
1º. La conducta tiene una función y finalidad específicas, es decir, tienen una clara utilidad para la persona que la presenta. Con carácter general, la conducta irá dirigida, bien a obtener algo, bien a huir o escapar de algo.
Cuando la finalidad es obtener algo, ese algo puede ser:
– La atención de otra persona. Una persona que se siente poco atendida puede haber aprendido que realizar determinadas conductas tiene precisamente como resultado conseguir atención. Así, la persona que desarrolla una conducta autoagresiva recibe, en respuesta a esa conducta, algún tipo de atención, bien en forma de reprimenda, de consuelo o en forma de atención médica.
– Algo concreto o tangible (algún objeto deseado o también participar en sus actividades favoritas). Por ejemplo, una persona que disfruta haciendo actividades solitarias puede haber aprendido que si se altera cuando están viendo la televisión en la sala de estar o cuando están realizando alguna actividad grupal, el familiar o profesional le conducirá a otra zona, apartándole del resto de los compañeros o familiares, lo que le permitirá jugar a juegos individuales por su cuenta, que es lo que realmente quiere hacer.
– Estimulación sensorial (estimulación visual, táctil, corporal...).
Por ejemplo: una persona que se siente aislada y sola puede autoagredirse para conseguir que otras personas vengan a atenderle y a consolarle, acariciándole el pelo o cogiéndole de la mano, lo que le proporciona un contacto físico; puede molestar a los demás viendo la televisión para que le permitan abandonar la sala y refugiarse en su habitación para chuparse las manos; etc.
El segundo gran objetivo de las conductas problemáticas es huir o escapar de algo: por ejemplo, la persona puede presentar la conducta para conseguir que finalice una determinada actividad o un descanso en la realización de una tarea que le resulta difícil, que no le gusta, que no se le da bien, o, simplemente, que le aburre.
2º. La conducta problemática es una forma de comunicar
Si se asume lo anterior, es decir, que la conducta problemática tiene una función y una finalidad específicas, se llega necesariamente a concluir que dicha conducta comunica un mensaje basado en los objetivos que persigue o en las funciones que desempeña. Puede querer decir, por ejemplo: “quisiera que me hablaras”, “estoy aburrido”, “necesito un descanso”, “necesito ayuda”, “¿estoy haciendo bien mi trabajo?”, “estoy cansado de esta actividad”, etc.
Algunas personas con diversidad funcional no han aprendido formas alternativas para expresar sus deseos, preferencias y necesidades, de modo que su única vía para comunicarlos es presentar una conducta problemática que tendrá el mismo resultado que si los expresara. Otras personas, en cambio, adquirieron en su momento formas alternativas de comunicación pero las han perdido o las van perdiendo como consecuencia de su discapacidad, de modo que, a veces, la única manera de comunicarse es mediante una conducta problemática. Es fundamental que las familias y los profesionales respetemos los intentos comunicativos de la conducta, incluso cuando resulte evidente que la persona con diversidad funcional recurre de forma muy consciente a esta estrategia conductual para obtener lo que desea.
3º. La conducta está relacionada con el entorno
Las conductas problemáticas no ocurren al azar, sino que, a menudo, sirven para controlar el entorno o el contexto en el que se producen. En efecto, tras repetidas asociaciones con lo que sucede en el entorno, una persona puede aprender a utilizar una determinada conducta para ejercer algún tipo de control sobre situaciones concretas. Por ejemplo, una persona a la que no le gusta estar sola puede haber aprendido que lanzando o arrojando objetos obtiene la atención de otras personas. Así, cada vez que arroja un objeto alguien se vuelve y le dice: “No lo tires; podrías herir a alguien. Me sentaré ahí contigo”; o cada vez que se niega a dejar la mochila y el abrigo en su sitio, alguien se le acerca y le acompaña al vestuario en el que tiene que dejar la mochila.
El contexto de una conducta abarca tanto los sucesos que inmediatamente la preceden como los que inmediatamente le siguen.
Existen, además, ciertos sucesos o ciertas variables generales que también pueden influir en la conducta: el estado de salud, el grado de cansancio, los cambios en la rutina, las desavenencias con la familia u otros. Por ejemplo, una persona puede reaccionar de una determinada manera cuando está enferma y de forma muy diferente cuando está bien: así, una persona con diversidad intelectual que está atravesando un proceso gripal puede mostrarse reacia a ir al comedor orinándose encima; una persona que habitualmente sigue las instrucciones que se le dan en su lugar de trabajo y no presenta problemas de comportamiento, puede presentar conductas problemáticas los días que va a trabajar habiendo dormido menos de 7 horas la noche anterior.
Estas son las variables, antecedentes y las consecuencias más habituales en la ocurrencia de las conductas problemáticas:
Variables de Actividad
- Cambios en la rutina
- Dificultad de las tareas
- Poco o ningún refuerzo en el entorno
- Actividades no funcionales o no significativas
- Actividades funcionales aversivas
- Lentitud del proceso de enseñanza
- Ausencia de elección de la persona
- Ausencia de variación de tareas
- Alta tasa de errores en la realización de la tarea
Variables Ambientales
- Temperatura no confortable (demasiado calor o frío)
- Ruido ambiental
- Luz inapropiada
- Número de personas presentes (excesivo o insuficiente)
- Espacio insuficiente alrededor de la persona
- Entorno poco confortable
- Barreras arquitectónicas, entorno no adaptado
Variables Personales
- Enfermedad, alergias
- Dolor
- Cansancio
- Sed o hambre
- Efectos de la medicación
- Estado de ánimo (p.e., rabia o ansiedad)
- Aprendizaje y experiencia previos
Variables Sociales
- Presencia de profesional y nivel de atención del profesional
- Presencia o ausencia de los compañeros y nivel de atención de los compañeros
- Presencia o ausencia de un profesional concreto
- Cambios de profesionales
- Desacuerdos con la familia, personal o compañeros
- Proximidad de la familia, personal o compañeros
- Presencia o ausencia de refuerzos o consecuencias (por ejemplo, el impacto emocional de la ocurrencia de la conducta problemática en los profesionales)
- Actitudes y habilidades profesionales.
4º. Una conducta puede tener múltiples funciones
El último fundamento básico se refiere a que una conducta puede servir para múltiples funciones. En efecto, una persona puede aprender que una misma conducta puede tener diferentes consecuencias según el contexto en el que se presente.
Así, en una situación determinada, la persona sabe que pegar tiene como resultado un descanso en el trabajo, mientras que en otro contexto, pegar le permite conseguir la atención del personal y de los compañeros; en un determinado contexto, vomitar puede servirle para huir de una situación que le resulta desagradable y en otras circunstancias para conseguir contacto físico. Unas veces, orinarse encima puede tener por objetivo mojarse la ropa para poder ponerse alguna prenda que le gusta más, y otras veces puede tener como finalidad comunicar su enfado por una falta de atención. En unos casos tirar las cosas que están a su alcance puede tener por objetivo que le saquen del comedor y así no tener que comer algo que no le gusta o puede ser una estrategia para obtener atención personal.
TIPOS DE CONDUCTA PROBLEMÁTICAS
- Comportamiento autolesivo o daño a sí mismo: se hace daño en su propio cuerpo. Por ejemplo: golpeándose, dándose cabezazos, arañándose, cortándose o pinchándose, mordiéndose, frotándose la piel, tirándose del cabello, pellizcándose o mordiéndose las uñas.
- Heteroagresividad o daño a otros: causa dolor físico a otras personas o a animales. Por ejemplo: golpeando, dando patadas, mordiendo, pinchando, arañando, tirando del pelo, golpeando con otro objeto.
- Destrucción de objetos: intencionalmente rompe, estropea o destruye cosas. Por ejemplo: golpeando, rasgando o cortando, tirando, quemando, picando o rayando.
- Conducta disruptiva: interfiere las actividades de otros. Por ejemplo: abrazándose en exceso a otros, acosándoles o importunándoles, discutiendo o quejándose, buscando pelea, riéndose o llorando sin motivo, interrumpiendo, gritando o chillando.
- Hábitos atípicos o repetitivos (estereotipias): son conductas poco usuales, extrañas, que se repiten una y otra vez. Por ejemplo: ir y venir por la habitación, balancearse, torcerse los dedos, chuparse sus manos u otros objetos, dar sacudidas con partes de su cuerpo (tics nerviosos), hablar solo, rechinar los dientes, comer tierra u otros objetos, comer excesivamente poco o de manera exagerada, mirar fijo a un objeto o al vacío, hacer muecas o ruidos extraños.
- Conducta social ofensiva: son conductas que ofenden a otros como hablar en voz muy alta, blasfemar o emplear un lenguaje soez, mentir, acercarse demasiado o tocar en exceso a otros, amenazar, decir tonterías, escupir a otros, meterse el dedo en la nariz, eructar, expeler ventosidades, tocarse los genitales, orinar en lugares no apropiados.
- Retraimiento o falta de atención: son problemas de falta de relación con otros o de no prestar atención. Por ejemplo: mantenerse alejado de otras personas, expresar temores poco corrientes, mostrarse muy inactivo, mostrarse triste o preocupado, demostrar muy poca concentración en diversas actividades, dormir excesivamente, hablar negativamente de sí mismo.
-Conductas no colaboradoras: son conductas en las que la persona no colabora. Por ejemplo: negarse a obedecer, no hacer sus tareas o no respetar las reglas, actuar de forma desafiante o poner mala cara, negarse a asistir a la escuela o al trabajo, llegar tarde a la escuela o al trabajo, negarse a compartir o esperar su turno, engañar, robar o no respetar la ley.
Una vez ya tenemos más claro en qué se basan las conductas problemáticas y cuáles son las más habituales, es importante aplicar una intervención adecuada según las necesidades y preferencias de cada persona y de la cual podremos aprender un poco más en próximas publicaciones.

María José Jorge Esteve- Psicóloga
Licenciada en Psicología en la Universitat Jaume I. Especialista en Desarrollo Infantil y Atención Temprana.
Trayectoria profesional: Amplia experiencia en apoyo a personas afectadas de parálisis cerebral y patologías afines.
Actualmente trabaja como psicóloga en XiCaEs realizando intervenciones con niños con capacidades especiales y sus familias.
