Las comparaciones suelen ser odiosas

LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS escrito por Pilar Rubert Saura, coordinadora de XiCaEs

¿Quién de nosotros/as al ser comparado con alguien no se ha sentido mal?

En ocasiones se utiliza la comparación como una forma de motivación para que nuestro/a hijo/a adquiera una habilidad, una conducta o una cualidad que nosotros consideramos que puede ser beneficiosa. Pero en realidad les estamos dejando entrever cómo queremos que sean.

Cada ser humano es diferente. Todos contamos con nuestras virtudes y nuestros defectos. Cuando se dice que las comparaciones son odiosas, se hace referencia a que este tipo de actuaciones lo único que generan son inseguridades y problemas de autoestima.

Comparar a nuestro hijo/a con sus amigos/as, hermanos/as o compañeros/as, tiene consecuencias. A continuación exponemos algunas de las consecuencias de las comparaciones en el niño:

  1. Rivalidad con otros niños

El niño empieza a ver al otro con el que se le compara como un rival, pues le perciben como más aceptado y admirado.

  1. Aparecen las envidias y los celos

Cuando las comparaciones son entre hermanos o personas de su entorno cercano, los niños las perciben como una competencia por el amor de sus padres, esto crea envidias y celos entre ellos.

  1. La autoestima del niño se ve mermada

Aunque la finalidad de la comparación sea el aprendizaje de algo positivo, lo que el niño entiende es que valoramos más aquellas cualidades que no tienen. Esto deriva en el desarrollo de inseguridades que pueden llevar a desencadenar una baja autoestima.

  1. Nivel de autoexigencia demasiado elevado al medir los logros personales

Las comparaciones con otros pueden crear un nivel de autoexigencia excesivo, ya que se acostumbrará a medir sus éxitos y fracasos en base a los éxitos de los demás y, no en base a sus logros, por lo que nunca se sentirá satisfecho.

En lugar de usar la comparación para motivar a nuestros hijos, podemos utilizar el refuerzo. Es decir, motivar a nuestros hijos reforzándoles, alabando sus esfuerzos.

Por último recordar que cuando estamos acostumbrados a que nos comparen constantemente, podemos llegar a sentir cierta dependencia de las opiniones de terceros. Por tanto el niño podría crecer obsesionado por la aceptación de terceros, con la necesidad absoluta de ser mejor que los demás para poder ser aceptado.

Pilar Rubert Saura- Coordinadora

Integradora Social

Dilatada experiencia en proyectos destinados a niños/as que presentan necesidades educativas especiales.

Coordinadora de la mayor parte de los Campus Natura que se han llevado a cabo hasta la actualidad.