El papel del autoconcepto en niños

EJERCICIOS PARA TRABAJAR LA ATENCIÓN DE LOS NIÑOS escrito por Alicia Fonfría Moreno, psicóloga de XiCaEs

En la anterior entrada en el área de psicología hablábamos del concepto de la autoestima y de la importancia de fomentar este constructo de forma positiva en los niños, puesto que genera una visión amable de uno mismo y genera confiaza en las propias capacidades de aprendizaje.

Un término íntimamente relacionado con la autoestima es el autoconcepto. Así, el autonconcepto sería el constructo cognitivo de la autoestima, esto es, la opinión que una persona tiene de sí misma. El autoconcepto de forma consciente empieza a concretarse entre los 4-5 años (el niño puede diferenciar lo que le gusta de lo que no) y tiene su desarrollo hasta los 10-11 años, siendo consciente de lo que quiere y de cómo es. Asimismo, los diferente roles que desempeña un individuo están relacionas con el autoconcepto, en función de las experiencias asociadas a cada rol.

El papel de los padres es de especial importancia puesto que pueden potenciar su capacidad para reconocer y valorar sus propias capacidades y habilidades. Es importante dejar al niño que realice lo que pueda por sí mismo y no resolverle nosotros los problemas. Transmitirle confianza, sin presiones de tiempo para realizar cualquier actividad, potenciará su capacidad de resolución de problemas a la vez que una visión realista  de las dificultades que puede encontrarse en situaciones de la vida diaria.

A continuación os damos algunas pautas para fomentar el autoconcepto de nuestros pequeños:

  1. Cuando queramos castigar una conducta inadecuada, es importante dar una explicación de por qué se ha decidido actuar así.
  2. Estimular la creatividad, sin correcciones ni alusiones a errores
  3. Asignar tareas para que desarrolla su responsabilidad y se sienta parte de la estructura familiar
  4. Ayudar y que nos sienta de guía cuando tenga que afrontar un problema. Si ante un problema que no ve solución, se pone a llorar , no nos burlaremos ni infravaloraremos su emoción. Escucharemos el motivo por el que se siente así e intentarmos fomentar la búsqueda de soluciones, generando confianza para gestionar la situación.
  5. Si les hemos dado tareas que pueden realizar, es conveniente que no las acabemos por ellos, y solo se intervendrá en caso de que sea necesario
  6. Resaltar los buenos comportamientos y los aspectos positivos

Alicia Fonfría Moreno- Psicóloga

Licenciada en Psicología en el 2008. Máster en Psicología General Sanitaria y Psicopatología, Salud y Neuropsicología.

Trayectoria profesional: Investigadora de la UJI durante cuatro años trabajando con pacientes con daño cerebral adquirido y enfermedades neurodegenerativas.

En la actualidad trabaja con pacientes con esclerosis múltiple, personas con discapacidad intelectual y niños con trastornos del neurodesarrollo en el proyecto Xicaes.