MINDFULNESS O ATENCIÓN PLENA escrito por Maria José Jorge, psicóloga de XiCaEs
UNA HERRAMIENTA PARA QUE ADULTOS Y NIÑOS CONSIGAN UN MAYOR BIENESTAR PERSONAL
Vivimos muy deprisa ante un montón de estímulos diarios que no somos capaces de sentir, me atrevería a decir que muchos de ellos ni a percibir. Vamos siempre de un lado a otro con un montón de exigencias que nos impiden parar, pensar y conectar con nuestro entorno y gente. Bueno, conectar lo que se dice conectar estamos super conectados, en redes claro, conectados a las pantallas. Paradójicamente estando en una era de tanta conexión, nos llegamos a sentir en muchos momentos solos, conectados en la individualidad y en la soledad. Pero bueno eso es otro tema diferente al que tratamos hoy.
Nuestros hijos están aprendiendo de los adultos un ritmo social frenético que les produce agobio y un alto grado de inquietud. Se les exige este ritmo de vida sin la posibilidad de prestar atención plena al momento presente, corren para llegar puntuales al colegio, para acabar de comer, para asistir a las actividades extraescolares o realizar sus tareas diarias, se pasan el día corriendo de aquí a allá. ¡Bienvenidos al mundo adulto antes de serlo!
El mindfulness es una forma de meditación centrada en la atención plena del momento presente. Mientras el principal objetivo de la meditación es alcanzar un estado de paz interior y claridad mental, el fin del mindfulness es desarrollar una mayor conciencia y aceptación desde el presente. La práctica de mindfulness puede ayudar a niños y adultos a vivir de una forma mucho más serena y feliz.
Se trata de un método sencillo para que los niños se relajen, solos o con la ayuda de un adulto. A través de su práctica llegarán a la calma y la concentración, a una toma de contacto con sus emociones y a potenciar y mejorar todo aquello que ya tienen en su interior: confianza, autoestima, concentración, intuición, creatividad, además de mejorar la calidad del sueño, la atención y el rendimiento académico.
Esta técnica también contribuirá a que sean capaces de autorregular mejor las emociones como el enfado, la envidia, la rabia, el miedo o la frustración y sepan solucionar los problemas desde la serenidad y la perseverancia.
Aquí os dejamos unas ideas para empezar a practicar con vuestros hijos:
- Crear el hábito desde la actividad lúdica, se puede ya desde los 3 años, y de forma progresiva. Jugando y divirtiéndose, aprenderán a escuchar su interior, identificar sus necesidades y explorar nuevas sensaciones a través de los cinco sentidos. La hora de levantarse o de ir a la cama será un buen momento para ir introduciendo el aprendizaje, que siempre debe ser divertido.
- Para practicarla se debe crear un ambiente relajado y libre de ruidos y distracciones externas para así aprender a observar, escuchar, oler y tocar su entorno, escucharse a sí mismos y poder autoevaluarse. Escuchar el silencio, música relajante, pasear por la naturaleza escuchando sus sonidos, oliendo sus aromas y observando los elementos que la forman, son actividades motivadoras a practicar. Aprender a comer de forma consciente, explorando las texturas, temperaturas, sabores y olores de los alimentos, también son ejercicios de atención plena muy cotidianos y muy a mano para poner en práctica.
- La respiración consciente les permitirá estar en contacto con su propio cuerpo y ayudar a sus emociones, identificándolas, aceptándolas y aprendiendo que no existen emociones buenas o malas porque todas son necesarias. La validación emocional por parte del adulto les ayudará a sentirse respetados y crear una conexión emocional con él.
- El agradecimiento es básico en esta práctica. Agradecer diariamente el estar rodeados de las personas que les quieren y les cuidan les hará sentir mucho más felices y queridos, así como agradecer lo que se tiene. Pensar o escribir tres cosas antes de irse a la cama por las que dar gracias es un ejercicio muy útil para ejercitar el agradecimiento.
- Por último y no menos importante, la práctica compartida. Todos sabemos a estas alturas que el modelado, ser modelos de aquello que queremos que otros aprendan, es la estrategia de aprendizaje por excelencia. Si los niños ven que los adultos valoramos, practicamos y compartimos esta serie de actividades, las pondrán en práctica más fácilmente. Además también es una oportunidad para que el adulto aproveche, pare el ritmo, perciba, piense, sienta y disfrute plenamente de lo que le rodea en esta ajetreada vida que llevamos. ¡Animaos!

María José Jorge Esteve- Psicóloga
Licenciada en Psicología en la Universitat Jaume I. Especialista en Desarrollo Infantil y Atención Temprana.
Trayectoria profesional: Amplia experiencia en apoyo a personas afectadas de parálisis cerebral y patologías afines.
Actualmente trabaja como psicóloga en XiCaEs realizando intervenciones con niños con capacidades especiales y sus familias.
